Delectura

La chica salvaje Delia Owens

En 1969 el sheriff Ed Jackson y su ayudante Joe Purdue intentan averiguar si la muerte de Chase Andrews fue un trágico accidente o un asesinato.

Jim Bo Sweeney, dueño y cocinero del Barkley Dove Diner, sirve a la clientela pasteles de cangrejo a la parrilla y po’boys. Mientrastanto, en el Dog-Gone Bar, a la hora de la cerveza y las ostras fritas, se ofrecen los mejores chismes. A Pansy Price, del Kress Five and Dime, le ha faltado tiempo para cuchichear que la mujer de las marismas, “la loca salvaje”, sería capaz de haber matado a Chase Andrews «porque hubo un tiempo en que ella y Chase estaban liados». Según Patti Love, la madre de Chase, también está aquello del collar. Andrews era un hijo adorable y estaba felizmente casado con la preciosa Pearl. Así que no tenía nada de normal que su cuerpo hubiera sido hallado en el pantano de la torre de vigilancia. Además, Hal Miller, pescador de gambas de la tripulación de Tim O’Neal, vio a “la chica salvaje” dirigirse hacia la torre la noche en que Chase Andrews murió. Parece que todos en Barkley Cove, a excepción del bueno de Jumpin’ y su esposa Mabel, Tate Walker y la señora Singletary del Piggly Wiggly, han llegado a la misma conclusión. Lo más probable es que haya sido “la basura del pantano”, como la llama Johnny Lane, de Sing Oil.

En 1952 Kya era una niña. Ese año su madre se marchó, y poco después lo hicieron sus hermanos. Desaparecieron todos. Como los dibujos en la arena cuando son borrados por el agua. Con el tiempo olvidó sus nombres y sus rostros. La historia de Kya o de «La Chica Salvaje» de las marismas de Barkley Cove sube y baja como las mareas. Es un relato de soledad y añoranza, pero crece en una tierra húmeda y llena de vida. Es una lucha constante contra muchos tipos de abandono y de rechazo, pero habita en un terreno de plumas de exquisita belleza, repleto de conchas y garzas azules. Y es una historia de descubrimiento, de deseo, de suspense y de admiración ante la fuerza salvaje de todo ello.

Kya, carente de afecto y de comprensión humanas, encuentra la calidez familiar en las marismas y establece una relación casi poética con su ecosistema. En la costa de Carolina del Norte, «La Chica Salvaje» de Barkley Cove, sobrevive, se defiende y perdura como lo hace la naturaleza. Durante todo el viaje en su pequeña barca, por un mar de esperanza que se vuelve neutra, navega contra la crueldad y la ignorancia. Kya renace con su nombre, Catherine Danielle Clark, recitando poesía a las gaviotas y dibujando las maravillas de los rincones más oscuros y lejanos de las marismas, donde las luciérnagas emiten sus señales misteriosas y donde cantan los cangrejos (Where the Crawdads Sing, título original en inglés).

¿Cómo decirlo? Con esta novela de Delia Owens tengo la sensación de haber leído y observado (porque es increíblemente visual) algo hermoso. Una historia construida entre atardeceres y bajo las estrellas, un rastro de emociones y significados ramificados que hay que seguir para poder resolver el misterio de Amanda Hamilton. «La Chica Salvaje» es un personaje con brújula propia, que no cae ni cede, vuela, como las hojas de sicomoro.

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Comentarios publicados

Me gustan muchísimo vuestras recomendaciones. Me guardo este libro para este verano, saludos y abrazos mil!!!

Marie Rech

Regalo de las pasadas Navidades, La chica salvaje es una narración conmovedora sobre la capacidad de supervivencia del ser humano contra viento y marea. El amor, la familia, los tabús, la miseria, la soledad… melodías que suenan en esta apasionante historia de Delia Owens. Admito que es una «delectura» obligatoria 🤓.

Angélica Otero

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