Delectura

La señorita Smila y su especial percepción de la nieve Peter Høeg

Toda historia debería tener un inicio. La señorita Smila y su especial percepción de la nieve fueron mi primer contacto con la novela policíaca escandinava. Y sin lugar a dudas fue su sugerente físico lo que me llamó  la atención. Y me refiero al título. Tal vez porque Smila era un nombre que me recordaba  a los personajes mágicos de cuentos relatados a medias, susurrados o cantados en voz muy baja y a escondidas. Historias misteriosas que ocurren muy al norte allá donde hace mucho frío y cae nieve, blanca, pura, luminosa. Quien sabe. Que un título causara en mí esa impresión tiene su lógica, fue hace  más de 15 años, poco menos de la mitad de mi vida.

Ahora, con mayor perspectiva y hablando desde el punto de vista de un apasionado del  género  me inclino a pensar que Smila y su nieve despertaban algo más en mí. La diferencia es que ahora esa nieve no es blanca, ni pura. Está enfangada y  en ella hay rastros de sangre. El frío es gélido y se ha instalado en el corazón de los personajes como esa Smila, que nada tiene de mágico. Ahora, Smila no vive en un cuento, es real y es cruel, ama y odia  a la vez en el mismo cielo. Combate diariamente con los descreídos y los fanáticos de todo tipo a veces con cinismo, a veces con sarcasmo y a veces con un  falso estoicismo… En estas ocasiones no combate, solo se defiende y sobrevive.

Ya entonces me sentía atraída por todo aquello que me pudiera mostrar una especial percepción  de algo… Lo andamos buscando mucho (muchos),  lo encontramos raramente (algunos)… Como mínimo pensamos que lo encontramos lo cuál, al fin y al cabo, es igual de efectivo.

Podría decir que tras mi encuentro con el título de Peter Høeg, pasé por un estado de hibernación que duró algo más que un invierno. Pero llegó el deshielo y me trajo a Henning Mankell.

Kurt Wallander, el protagonista de la saga de novelas policíacas del autor sueco es el culpable de mi renovada pasión por un estilo de novela frío, despojado y directo. Dinamarca, Islandia, Suecia y Noruega (por orden alfabético y no de importancia) nos dejan muchos nombres, por citar algunos (y también alfabético nada más), KO Dahl, K.Fossum, A. Indridason, M.Jungstedt, C.Läckberg, J.Lapidus, A. Larsson, S.Larsson, J.Nesbo… El mismo P. Høeg, obviamente y los grandes maestros M.Sjöwall y P. Wahlöö. Pero son muchos y uno debe darse el lujo de descubrirlos y devorarlos poco a poco.

Todos ellos nos ofrecen una especial perspectiva de la novela negra y policíaca escandinava.

Y al igual que hay muchas formas distintas de llamar a la nieve por su nombre, existen muchos matices entre ellos que definen su genialidad en el sentido más estricto de la palabra. Son singulares, son originales, son creativos…

Como todo, decir  cuáles son los mejores… Va a gustos. Con el permiso de todos ellos, guardo un especial lugar para Henning Mankell.

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